viernes, 11 de mayo de 2012

El Ministerio Público y la calidad institucional


El candidato oficial a Procurador General de la Nación de Daniel Reposo, hace alardes públicos sobre su compromiso político con el gobierno actual y ese embanderamiento atenta contra la autonomía funcional, autarquía financiera y plena independencia que debe guiar al Ministerio Público.

Los estrechos lazos políticos que lo ligan al gobierno actual, y admitidos en declaraciones públicas, no significan cuestionar sus antecedentes académicos y profesionales – bastante magros por cierto – pero que deslegitimarían el rol que eventualmente debe cumplir y arrojaría sombras sobre el mismísimo órgano de control.

En los debates de la Asamblea Constituyente de 1994 se estableció claramente que “el Ministerio Público no es un ente servicial del Poder Ejecutivo, sino que le toca ejercer discrecionalmente la acción penal y velar por el principio de legalidad y por la recta administración de justicia.  Admitidos esos roles para el Ministerio Público, hay que jerarquizarlo, ubicándolo donde debe estar, como una magistratura autónoma y como un órgano extrapoder.

Así la Constitución señala que el Ministerio Público debe ser un órgano independiente con autonomía funcional y autarquía financiera, por tal motivo, calidad institucional, significa también pensar en los hombres y nombres de quienes van a ocupar tal investidura.

En éste marco “el día 12 de abril de 2012”, el Abogado Daniel Gustavo Reposo, en una entrevista publicada por el periodista Agustín Álvarez Rey del Diario “Tiempo Argentino” expreso que YO SOY UN HOMBRE DE LA PRESIDENTA”, dicha entrevista al actual titular de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) le concedió al programa “Tardes bárbaras”, que se emite por Radio América y fue publicada en el nombrado medio.

Esas declaraciones no hacen mas que desnudar cuales son las reales intenciones de Reposo y el gobierno, las cuales deberían ser suficiente causal para anular su candidatura. El Procurador General no pertenece a nadie del gobierno, y tampoco debe defender el “proyecto” o el “modelo”, éste sólo debe estar preocupado por la promoción de la actuación de la Justicia en defensa de la legalidad, y de los intereses generales de toda la sociedad.

El Procurador General no solo debe ser “independiente” y tener “plena autonomía funcional” sino que por lo menos debe parecerlo, como dijo la Senadora Fernández de Kichner en oportunidad del debate sobre la Ley del Ministerio Público: “…Simplemente significa revalorizar que en la democracia la imagen y la forma también son importantes”.